Las hormigas son insectos que en realidad tienen una gran importancia en el equilibrio de los ecosistemas. Por supuesto que pueden llegar a ser un problema cuando llegan a invadir los espacios habitados por humanos, debido a su alta proliferación y su naturaleza organizada. Si bien, la llegada del calor y de la humedad del verano son factores que aceleran la aparición de diversas plagas, es importante saber que la mayoría de ellas tienen como hábitat natural el campo. A veces, las hormigas invasoras no pueden competir con las especies nativas y se tienen que trasladar a territorios o asentamientos humanos, donde la abundancia de desperdicios orgánicos les crea un verdadero paraíso de comida.

Lo fundamental para evitar las plagas de hormigas es la limpieza periódica de las áreas con desechos. No debemos dejar que los rastros de comida se queden en el suelo, ya que las migas, los olores y sabores despiertan el interés de los insectos desde kilómetros a la redonda. Los recipientes en donde guardamos nuestros alimentos deben estar siempre guardados en lugares diseñados para ello. Los botes de miel, leche condensada, cajeta o azúcar deben estar meticulosamente limpios y sin residuos exteriores. También se debe tomar atención de sellar con silicón cualquier orificio en ventanas o puertas, para impedir la entrada de las hormigas a nuestros hogares. 

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